viernes, 1 de marzo de 2013

DEPRESIÓN POST PARTO



Cualquier mujer, que acabe de dar a luz, puede padecer una depresión posparto sin causa aparente. El brusco descenso de las hormonas que experimenta el cuerpo de la mujer tras el parto es el responsable de la depresión posparto.

Algunas sensaciones contradictorias con el momento que vive la mujer como nueva mamá, entre ellas la ansiedad, la tristeza, el cansancio y el nerviosismo pueden romper el desarrollo del vínculo materno-filial, y afectar negativamente en el crecimiento del bebé recién nacido. Los síntomas más comunes asociados con la depresión posparto son la tristeza, la irritabilidad, la fatiga, el insomnio, la pérdida de apetito y la ansiedad.

Los síntomas de la depresión posparto

Tristeza. Es el síntoma más frecuente. La paciente te siente baja de ánimo, desgraciada e infeliz, llorosa o con ganas de llorar en cualquier momento y sin razón aparente, especialmente en determinados momentos.

Irritabilidad. La nueva mamá se muestra irritable y agitada con su pareja, con la familia, e incluso con sus hijos y el recién nacido. Siente una cierta desorganización en sus pensamientos y algo de incapacidad para la realización de sus tareas cotidianas.

Fatiga. La depresión posparto hace la que la mujer se sienta agotada, abrumada y fatigada para realizar sus primeras tareas de madre. Se siente incapaz e inútil.

Insomnio. La mujer siente dificultad para conciliar el sueño.

Pérdida de apetito. Debido a la depresión posparto, normalmente, la nueva madre no tiene tiempo ni ganas de comer, lo que puede llevarla a sentirse malhumorada y cansada. Otras madres lo hacen al revés. Comen en exceso para aliviar el malestar psicológico.

Ansiedad. Se manifiesta con una sensación de miedo. La mujer teme quedarse sola con su bebé, no poder cuidarle, atenderle si está enfermo, y se siente culpable por no estar lo suficientemente "enamorada" de su bebé como debería estarlo. Le quiere, pero no puede con él porque no se siente lo suficientemente animada y fuerte.

Desinterés por el sexo. Lo que antes era un placer, ahora se convierte en algo aburrido para la madre. La paciente suele rechazar cualquier contacto sexual, lo cual puede generar tensión en la pareja.
Agobios. La paciente tiene la sensación de no tener tiempo para nada. Le costará establecer nuevas rutinas frente al bebé y a la nueva situación que vive.


Es importante consultar a un psicólogo con la finalidad de recibir atención especializada, además de orientación y poder comprender el porqué de dicha depresión. Además el apoyo familiar y de pareja es fundamental para este trance.

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